Agroindustria y Biodiversidad

AGROINDUSTRIA Y BIODIVERSIDAD

Cuando se unen dos mares con tres cordilleras en un solo territorio, nace un paraíso con condiciones naturales tan particulares que lo hacen tener recursos privilegiados. Ese es Colombia, un país que, en sus más de dos millones de kilómetros de extensión territorial y marítima, cuenta con casi todos los climas del planeta. Gracias a su posición geográfica cercana al ecuador, y a su topografía, su clima no depende de las estaciones sino de la altura de las distintas regiones, o pisos térmicos. Esto ha ayudado a la supervivencia de 311 tipos de ecosistemas continentales y costeros, y cerca de 55 mil especies de fauna y flora, convirtiendo al país en uno de los 17 megadiversos del mundo y el que tiene mayor diversidad por metro cuadrado.

Además el 70% de los suelos colombianos son óptimos para el agro. Esto implica que actualmente el país cuenta con 22 millones de hectáreas aptas para agricultura, 15 millones para ganadería y casi 48 millones de hectáreas disponibles para plantaciones forestales. No en vano actualmente Colombia es la tercera nación en Suramérica en hectáreas sembradas con árboles frutales, con cerca del 10% de su territorio cultivable.

Aparte de la gran variedad climática, el campo colombiano cuenta con una ventaja estratégica frente a la hortofloricultura: los cultivos crecen en alturas que van desde el nivel del mar hasta cerca de los 2.800 pies de altura. Esto equivale a cerca del 95% de las tierras del país. Por eso se puede decir que Colombia puede sembrar cinco veces el área que cultiva, lo que equivale a un potencial agrícola de 30 millones de hectáreas –casi un cuarto de su extensión continental e insular total-. Así mismo se han aprovechado las tierras aptas para la ganadería, y para 2012 el inventario bovino del país sobrepasó los 22 millones de cabezas. Con un procesamiento de cerca de un millón de toneladas para el mismo año, Colombia se ubicó en el cuarto lugar en América Latina en producción cárnica. Si se tiene en cuenta que, según Fedegán, el 99% del ganado colombiano es alimentado 100% con pasturas, que se ha avanzado en mejoras genéticas en las razas del ganado y que las condiciones tropicales del país ayudan a mejorar la calidad de las reses, la calidad del producto ganadero del país muestra su potencial para ser referente mundial.

La paz y seguridad que se está buscando para el campo colombiano también repercute en garantizar productos sanos, de alta calidad y suficientes para suplir la demanda tanto interna como externa. Esto ha llevado a que productos como el café, el cacao, las flores y las esmeraldas colombianas hayan ganado un lugar importante de reconocimiento a nivel mundial.

Además Colombia está explorando la producción sostenible de cultivos no tradicionales como el de la uchuva, la fruta más exportada del país –después del banano- que llega a más de 20 países. Le sigue en volumen de exportación la gulupa, del género pasiflora, que ha aumentado en casi cinco veces el volumen de exportación en los últimos años.

El potencial agroindustrial del país no se resume solo a la explotación de sus productos, sino que también las materias transformadas han ganado terreno dentro de las ventajas productivas del país. Las frutas procesadas, por ejemplo, han demostrado alto valor agregado y ventajas significativas para la salud de los consumidores. Actualmente el mercado de frutas procesadas en Europa va en aumento. Lo mismo ocurre con el sector cosmético, que actualmente logra llegar a más de 40 países, y que busca que Colombia, para 2032, sea reconocida como líder mundial en producción y exportación de cosméticos, que sean benéficos para la salud y que resulten de procesos sostenibles.