Conoce Colombia

Si le falta sabor, ¡póngale salsa!

Rastrear la historia de la salsa es una de las tareas más complicadas que han ocupado la atención y el tiempo de historiadores y musicólogos por décadas. La dificultad estriba en que es muy complicado definir el origen de un ritmo que muchos afirman haber inventado varios años antes de que alguien le pusiera nombre. En otras palabras, para muchos la salsa existió antes de llamarla salsa.

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El milagro de la vida con los gigantes del Pacífico

Van más de 8.000 kilómetros de viaje. El macho yubarta guía la manada de casi 10 ballenas jorobadas –el nombre común de la Megaptera novaeangliae- con paciencia y constancia. Es la segunda semana de julio, y al fin las aguas comienzan a calentarse un poco; los últimos seis meses han servido para tomar alimento –a razón de una tonelada diaria de zooplancton- y preparar el nacimiento de las crías. El momento esperado está próximo; todo esto en las costas del Pacífico colombiano.

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Un salto y una sonrisa para alcanzar la gloria

Hay muchas ocasiones, en el deporte y en la vida, en las que la suerte juega un papel fundamental para que las personas consigan el éxito. Sin embargo, para esta historia La Suerte es solo el comienzo; La Suerte es la hacienda ubicada entre los municipios de Currulao y Apartadó, en el occidente de Antioquia, en donde la atleta colombiana Catherine Ibargüen vivió alegre su primera infancia.

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Un viernes 20 de julio

Fue un viernes. Quizás los historiadores aún no han llegado a un consenso de las causas y consecuencias de los hechos que pasaron ese 20 de julio de 1810, pero sabemos que era viernes, y hacía frío. Amaneció temprano, y se empezó a llenar de campesinos el mercado de la Plaza Mayor; esa plaza que se veía desde la ventana de la casa de don José González Llorente, horas antes del grito que encendió la independencia colombiana.

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La noche que nació el ritmo

Era una noche con luna. Todo pasó en una selva espesa, tan cercana al Caribe como al Pacífico colombiano, donde solo se escuchaba el silbido de la brisa entre arboles que dormían. La espesa oscuridad de la selva se cortaba de cuando en cuando por los haces de luna que obstinados querían saber los pormenores de la reunión que tenía lugar.

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Bambuco: alegría para el alma y ritmo para el corazón

El tiple marca el ritmo; la guitarra marca la melodía, y un susurro de flauta empieza a calentar la sangre. Una voz grave se deja llevar por las notas melancólicas, e inicia su canto de amor o desamor, a la mujer o la tierra. Así se sabe que viene una tanda de bambuco, “de esos que llegan al alma”, como escribió la pluma del maestro Rafael Godoy.

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