Conoce Colombia

La riqueza se mide en agua

En medio de la cordillera de los Andes, específicamente en el Macizo Colombiano, se encuentra un tesoro. A pesar de que no brilla, ni sirve para elaborar las joyas que decoran el cuerpo de las mujeres del planeta, su valor supera el de todo el oro del mundo, ya que no depende de la demanda del mercado ni de la sociedad de consumo, sino de la necesidad de la humanidad de recurrir a él para sobrevivir.

El tesoro consiste en una enorme fábrica de agua que ha sido reconocida como Reserva de la Biósfera por la Unesco: de allí nacen cinco de las arterias principales del país –los ríos Cauca, Magdalena, Patía, Putumayo y Caquetá–, y allí se encuentran 65 lagunas y 15 páramos, productores naturales de agua. El 70% de la población del país depende de los recursos hídricos que fluyen por el Macizo Colombiano.  

Colombia es uno de los países con más riquezas hídricas del planeta. Aquí, el agua tiene un rendimiento promedio que equivale a seis veces el promedio mundial y a tres veces el de Latinoamérica. Además, cuenta con almacenamientos subterráneos que triplican esta oferta. Por estas razones, el país hace parte del grupo de ocho naciones que representan el 60% de las reservas mundiales de agua dulce, entre las cuales están Canadá, Rusia y Estados Unidos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Colombia dispone de 712.000 hectáreas de masas de agua que tienen un potencial para uso acuícola. De ellas, 1.600 son lagos, pero el 98% del volumen total de las reservas de agua se encuentran en 40 grandes lagunas y embalses, con una superficie de más de 65.000 hectáreas.

El 16% de los embalses se encuentran en clima cálido, por debajo de los 1.000 metros sobre el nivel del mar; el 50%, en clima templado, entre 1.000 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, y el 34% restante, en clima frío, por encima de los 2.000 metros de altura.

Para la FAO es importante resaltar que en estos cuerpos de agua se pueden adelantar proyectos de cultivos de peces en jaulas flotantes o en corrales, de tal forma que al agua es un recurso que alimenta hidroeléctricas para producir energía, calma la sed del mundo y también puede combatir el hambre. Además, ríos, lagos, lagunas y embalses conforman maravillosos paisajes en los que el relajante sonido del agua absorbe el caótico ruido de las ciudades. El agua da paz.

23/10/2015

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