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Medellín: la ciudad en la que todo es posible

Al poner los pies sobre sus calles, Medellín vibra. Es una ciudad viva que transmite energía positiva y lleva a creer que allí, en medio de sus montañas verdes y sus andenes floridos, todo es posible. Podría pensarse que esa sensación palpitante la producen sus colores, brillantes, siempre. O la jovialidad de su gente, capaz de levantar muertos. Quizás es su comida típica: platos enormes que reúnen fríjoles, arroz, plátano, aguacate, chorizo, chicharrón y carne molida. O, tal vez, el agua ardiente que se bebe para animar la fiesta. Es probable que todas estas razones influyan, pero junto a ellas, muy posiblemente, la vitalidad de Medellín se debe a que sus ciudadanos llevan la capacidad de innovar en sus genes.

Hace varios años ya, las autoridades locales fueron conscientes de esa fuerza genética innovadora y decidieron sacar mayor provecho de ella. De esta manera lograron que Medellín viviera un proceso de transformación social, urbana, cultural y económica que le ha permitido mostrarse ante el mundo como un caso de éxito. Tal ha sido la evolución, que en 2013 superó a Nueva York, Tel Aviv y un grupo de más de 200 ciudades en una competencia liderada por el Citi Group, el Wall Street Journal y el Urban Land Institute en la que fue nombrada la ciudad más innovadora del mundo. 

Consciente de las capacidades de su gente, la ciudad ha venido trabajando para potencializarlas. Por esta razón la Alcaldía, junto con las empresas UNE y EPM, creó Ruta N, una entidad sin ánimo de lucro desde la cual se canalizan los recursos del municipio para desarrollar distintos programas que promueven la ciencia, la tecnología y la innovación para dinamizar la economía, posibilitar la creación de más empleos, y reformar sectores como los de la salud y la energía, entre muchos otros. En Medellín está claro que la innovación es el mayor motor de crecimiento de una sociedad y la herramienta más efectiva para mejorar las condiciones de vida de la población. 

A través de Ruta N se creó MiMedellín, la primera plataforma de participación y cocreación ciudadana del país. A través de este medio, todos tienen voz y voto. Cualquier ciudadano pueden ingresar a la página web y aportar ideas y propuestas para los procesos de transformación de la ciudad. “¿Cómo sueñas que podría ser el centro de Medellín?”, pregunta la página al aire, y 763 personas responden. “Me lo imagino con agua, con una especie de canal al mejor estilo holandés”, propone alguien. “Que haya canastas para cuidar a perros de la calle”, escribe otro. “Con una cantidad incontable de árboles”, sugiere un tercero. La plataforma es tan efectiva y creativa que fue reconocida por la Organización de Estados Americanos (OEA) con el Premio Interamericano a la Innovación para la Gestión Pública Efectiva.

El mismo camino sigue Medellinnovation, una estrategia creada por Ruta N para reunir las mentes más talentosas e innovadoras y así seguir avanzando como ciudad. Vanessa Restrepo, por ejemplo, hace parte del programa y trabaja para usar la impresión 3D para ayudar a las personas que necesitan reemplazar algún órgano o tejido dañado. Lucía Atehortúa, por su parte, investiga desde la biotecnología la manera de crear alimentos en nuestros hogares sin necesidad de tierra y semillas. Y así consecutivamente.

Con iniciativas como estas y a través de la educación, el cuidado del medio ambiente, el apoyo al emprendimiento y la inversión en ciencia, tecnología e innovación, Medellín está encaminada a ser una ciudad del conocimiento, ejemplo a seguir para el resto del planeta.

21/09/2015

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